miércoles, 10 de julio de 2013

El amor mágico de Paula

Este es un pequeño relato que yo hice, con una protagonista llamada Paula. Ojalá les guste

¡Hola! Me llamo Paula y empecé a escribir esto porque yo le propuse a Graciela, que mas adelante van a ver quién es, que cada una escriba un diario para poder redactar su vida en escritura, pero ella no estaba tan entusiasmada con la idea como yo, entonces decidí  hacerlo sola. Bueno empiezo:  tengo 15 años, me encantan las uñas largas () y… ah!  Tengo 3 amigos del alma: Federico, Fabián (que es un poco más que amigo) y la mejor, mi amiga incondicional: Graciela, o como yo le digo, Grace (o también puede ser Gra) Comienzo desde el principio:
Cuando yo tenía 3 años, entre al colegio San José. Ahí conocí a una chica llamada Graciela. Ella había llevado una muñeca con pelo rubio, y yo una con pelo moreno. Ella me dijo:
-Tu muñeca es  fea porque tiene pelo moreno- y yo le dije
-Y la tuya es fea porque tiene el pelo rubio- y ella se enojo y me contesto
-Y, y, y la tuya es fea porque tiene zapatos azules- y yo, me enoje en serio y empecé
-Buah!!!!!!!!!! (Pues tenía 3 años, lloraba todo el día)- y ella inesperadamente me dijo:
-¿Querés que seamos las mejores amigas por siempre? Yo, re sorprendida le dije
-¿¡Bueno!?
Así, empezamos nosotras, Fede y Fabi, después:
Cuando teníamos 5 años, estábamos en el recreo y ellos nos chocaron corriendo, y enojada le empecé a decir cosas:
-¡Chicos! ¿No ven que estamos nosotras? Por favor, no corran!!- y cosas así, luego Graciela me callo y yo proteste, y cuando termine de protestar, ella de nuevo, les dijo:
-¿Quieren que seamos los mejores amigos por siempre?
Yo estuve a punto de decirle algo, pero no se porque, no se lo dije. Ellos dijeron con seguridad lo mismo que le había dicho yo:
-¡¿Bueno!?
Y así empezó todo…  Ah! Ahora me acorde de algo que paso con Fabián ahí les va:
Hace un mes, Fabián y yo estábamos súper enamorados, ahora no tanto pero en esos tiempos salíamos todos los días al parque, al cine, a andar en bicicleta, o incluso a veces nos juntábamos en la casa de alguno de los dos, alquilábamos películas y nos pasábamos toda la tarde mirándolas.  Una vez fuimos al cine a ver  ‘’Mesa para dos’’ y era genial. Después de eso fuimos a tomar una coca y de ahí nos vinimos para mi casa, o sea el me acompañó hasta mi casa. Estábamos en la puerta de mi casa y arriba de Fabián había un angelito cantando una hermosa canción (me pareció que era Cupido porque tenía pañales  y una flechita) Yo sentí que una flecha se me clavo en la espalda y me hiso saltar hacia adelante (donde estaba Fabián) y vi que Cupido estaba apuntando una flecha a la espalda de Fabián y dio un salto hacia adelante y su boca contra la mía se estamparon.  Sentí que me derretía… mis ojos ya no eran redondos, tenían una forma de igual que los de Fabián. Desde ese momento empecé a creer en los cuentos de hadas, en el amor verdadero y a primera vista y por sobretodo, empecé a creer en CUPIDO. Luego pasó un mes y ya no creo más en eso, pues nunca jamás me paso eso con otro chico. Antes: CUPIDO, CUPIDO, AMOR, HECHOS MAGICOS, CUENTOS DE HADAS
Ahora: Nada porque ya no creo en: CUPIDO, AMOR, HECHOS MAGICOS, CUENTOS DE HADAS, como antes. Ahora estamos en vacaciones, y nos vamos a ir a Brasil a pasar 2 semanas. Yo no quería ir, quería quedarme con Gra, Fabi y Fede. Fabián dejo de ser mi ‘’algo más que amigo’’ Ya no me daba más bolilla, y que se yo que mas. Bueno, termine de despedirme de mis amigos y diciéndole pavadas a mis padres para poder quedarme, pero la respuesta seguía siendo: ‘’NO’’ Empezamos viaje y luego de un laaaaaaaaaaaaaaargo camino, llegamos. Lo único que si, no podía decir lo hermoso que era el paisaje, porque mis padres me iban a decir: ¿Y entonces porque protestabas tanto antes de venir? Y no quiero empezar unas vacaciones de mala gana 2 veces (porque la mala gana nro. 1 es: me tuve que despedir  de mis mejores amigos por dos semanas enteras, y la 2 porque no quiero que me castiguen por hablar mal de las vacaciones) Llegamos al departamento y empezamos a almorzar. Después de eso dormimos un montón. A las 20.00 hs, nos levantamos todos de la siesta. Mamá preparo la comida y después me dijo que saque la basura. Estaba cerca del basurero, cuando me resbale con un poco de agua que había y caí sentada en la bolsa de basura. Para mi suerte y para mala suerte, venia un chico lindísimo que traía una bolsa de basura (me parece que la mama le había dicho que el también saque la basura) Tenía ganas de que la tierra me tragara ¡EL CHICO ERA HERMOSO Y YO SENTADA EN UNA BOLSA DE BASURA! Por suerte, no se rio, me ayudo a levantarme y a juntar toda la basura; me preguntó:
-¿Es costumbre tuya caerte así, en bolsas de basura?
Creo que fue un chiste para levantarme el ánimo, pero a mí me pareció pésimo. Por las dudas, sonreí y le dije:
-Eh... No no sino que, eh… simplemente creo que no…
Fue ahí cuando me di cuenta de que era el chico que vivía en frente de mi departamento…Después me dormí soñando con todo lo que había pasado. ¡Me dormí con una pesadilla en mi mente! Al otro día fuimos a la playa. Mi papa primero estaba charlando de no sé qué cosa con la señora, y mi hermano, mi mamá y yo estábamos esperando que termine de hablar así directamente agarrábamos el auto y nos íbamos para la playa. Mi hermano me dio un empujón y me caí sentada arriba de mi bolso (como lo había hecho con la bolsa de basura) Y me di cuenta de que el mismo chico que me había visto ayer me vio. Entonces me dijo:
-Me parece que si es costumbre tuya caerte arriba de las cosas- me dijo, mirándome fijamente y clavándome los ojos en los míos.
-No es que mi hermano quería algo del bolso y yo me senté para buscarlo y justo el me puso el bolso debajo- y luego pese que era una pose un poco rara para buscar algo y creo que no se la creyó, pero esperaba que si, pues no podía quedar como una mentirosa…
Lo amo. Lo amo. A mi hermano, porque se hiso amigo del hermano de Matías (que averigüe que el chico se llama así) Llegamos de la playa y almorzamos. Estuve todo el día boba pensando en el chico, mejor dicho, en Matías, que no me acordaba que se llamaba así. A la noche, no me acosté con una pesadilla, sino con un sueño de princesas. Mas bien, un sueño de princesas y un príncipe azul viviendo en el palacio de en frente. (Es una metáfora, no sé si lo entendiste) Al otro día, como llovía, mi hermano quedo con encontrarse con Lucas, el hermano de Matías. Yo era la más entusiasmada  por la noticia, pues capas que si me dejaban llevarlo a mi podía atenderme Matías.  Me fui corriendo a la valija y empecé a buscar ropa que no sea para fiesta ni que tampoco sea para, para… no sé que no sea fea. Estuve media hora buscando algo para ponerme, y como toda mujer, dije casi gritando:
-¡No tengo nada que ponerme!
Al final me decidí por unas ojotas, una remera celeste transparente (obvio que con una remera blanca de bajo) y un short de jean. Mi hermano me apuraba a más no poder, y cuando mi mama me vio, me dijo:
-¿¡Tanto tiempo para buscar eso!?- Dijo como yo, casi gritando.
Después fue para mí pieza y yo estaba por decir chau cuando mi madre me dijo:
-¡Paula vení para acá y antes de irte ordenas todo el lio que hiciste!
-Ya fue ma, es una remerita y un zapato arriba de mi cama, le conteste apurada
-¡No te lo pedí te lo ordene!
Estaba por empezar a protestar cuando me dijo.
-Y no empieces a protestar porque te conozco y de seguro ya tenías un ¡Ohhh! en la boca
Entonces fui y guarde todo así nomas para ir a la casa de Matías.
-Listo ma- y por las dudas no le dije nada mas
Y me fui. Tenía la sensación de que alguien estaba atrás mío y cantaba una canción. No le di importancia y seguí. Tocamos el timbre y atendió Matías. Me miro a los ojos  y me derretí.  Me parece que el también, porque vi los ojos, que los tenía con la forma de un corazón. Literalmente, y me parece que los míos también. Sentí que una flecha me tocaba la espalda y Matías se quedo mirando arriba mío. Después yo mire arriba de él, estaba Cupido. Me parece que éramos el uno para el otro. Lucas y mi hermano no nos dieron bolilla y se fueron a jugar con los autitos en el pasillo. Por suerte, estaban re-lejos y no se le escuchaba nada. La mano de Cupido me toco la espalda y a Matías también, entonces paso lo que paso. Luego de eso empecé a creer en Cupido, y mi vida diaria se lleno de amor. Ahora nos juntábamos todos los días con Matías. Descubrí que vivía en mi misma ciudad, y cuando intercambiamos celulares y direcciones de casa y e-mails estábamos todo el día en contacto. Ame a Cupido. Antes no lo veía nunca, y pensé que era un mito, pero ahora lo veo todos los días en las situaciones cotidianas de amor en la calle.
                                                                                           
                                                             Y como no tengo mucho más para contar, salvo que ahora creo que Cupido realmente existe y no dejare de creer en él nunca más, mi diario hasta ahora llegó al final.

Espero que les haya gustado, pero no usé palabras como las de siempre, uso palabras mas informales en este cuento.




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Amo que dejen comentarios! Pero las reglas son:
-No hablar grosero
-No decir cosas malas de el blog, la entrada o de alguna persona
GRACIAS SMILES!!